
Descargar MP3 –> “El Manisero de Potemkin”
. . . con la colaboración especial de
Richard Dudanski (batería)
Mi compañero de piso José Yañez nacío en Granada, pero habla ingles como cualquier hip-hopero de Nueva York. Nos conocimos atraves del baloncesto, los dos somos frikis del NBA. Ambos nostros tambien vivimos con nuestros abuelos cuandos eramos jóvenes. Mis primeros recuerdos de la música vienen de mi abuelo Mario Abelleira, quien se fue de su país en 1969 con nada en la mano pero llevó el ritmo cubano escondide en sus huesos.
Un día José me preguntó sobre Antonio Machín, un músico cubano que le gustó mucho a su abuelo. Me soprendío que le conociera, pero José me dijo que todos los españoles conocen Antonio Machín y su cancíon famaso “El Manisero” . . . [canyon]
“El más cubano de los españoles y el más español de los cubanos”.
“Machín fue un eterno fugitivo. Con Don Azpiazu, triunfó en La Habana del Casino Nacional, fue el primer negrazo que cantó en aquel garito de terratenientes nacionales y gánsteres de importación, pero se fue a Nueva York. Triunfó en el Nueva York del Cuarteto Machín y sus 300 canciones grabadas tras el cucurucho de “El manisero”, pero se fue a Francia. Triunfó en Europa, pero buscó la tranquilidad y el amor en Sevilla” Articulo
Compay Segundo le llamo “el embajador de la música cubana en España”
Mioses Simons, hijo de un músico vasco, al ver cruzar un emigrante asiático pregonando la venta de cucuruchos de maní tostado. Moisés escribió la letra en una servilleta. La melodía la fijó en su mente y luego la trasladó a su piano. El suceso tuvo lugar en 1928.
“El manisero se va… (tal como reitera el pregón) pero vuelve; vuelve, cada vez enriquecido por una nueva voz, por una nueva versión instrumental…“.
En diciembre de 1931 Alejo Carpentier, entonces corresponsal de la revista Social en París, envió a La Habana una crónica en la que informaba alegremente:
“¡Todo el mundo tiene un disco de nuestro “Manisero” nacional! Los pick-up de los boulevards lo repiten sin cesar; Mistinguette lo canta en el Casino de París; ha invadido Berlín, Bélgica, la Costa de Azur… Se escucha en Palestina, junto al Muro de las Lamentaciones; se ejecuta en Constantinopla, en los cabarés de princesas rusas, víctimas de la revolución; sus maracas suenan junto a los puestos de fritura que hacen toser a la gran esfinge de Egipto…”
la convirtió en la primera versión discográfica de cubanos que vendió un millón de copias lo que representó, a su vez, el primer boom de la música latinoamericana a nivel mundial.
Su disco El manisero, grabado en 1930 acompañado por la orquesta de Don Aspiazu constituyó el primer éxito millonario en ventas de la música cubana. Aunque en 1947 llegaría su gran éxito, en España. Se trata del inolvidable Angelitos negros. En principio fue una canción morisca, que con los arreglos musicales a finales de la década de los sesenta, convirtió en un gran bolero.
Empezó prácticamente desde abajo y llegó a ser testigo y banda sonora de las historias de amor de los españoles en unos tiempos difíciles, su popularidad fue creciendo hasta ser idolatrado como lo eran las grandes estrellas de la copla, sus canciones pasaron a ser parte de la memoria sentimental de varias generaciones a través de la radio
Antonio Machín - “El Manisero” (1930)
Hibari Misora - “El Manisero” (1952)
Skatalites - “El Manisero”
Quinteto Son de la Loma - “El Manisero”
Carlos y Jose - “El Manisero”
Maní, maní, maní…
Si te quieres por el pico divertir,
Cómprame un cucuruchito de maní…
Maní, el manisero se va,
Caballero, no se vayan a dormir,
Sin comprame un cucurucho de maní.
Richard Dudanski: “De crío me encantaba escuchar la música clásica de mi padre en el gramófono. Tenía 11 años cuando los Beatles y el pop Británico apareció en escena a principios de los ’60, así que con mis hermanos y hermanas terminábamos comprando un montón de esos singles, antes del cambio a mediados de los ’60 con the Who, Stones, Spencer Davis etc.
Me imagino que fue mi interés por las señoritas allá en la discoteca por lo que nació mi amor por la música soul negra americana- cualquier cosa de Tamla y Otis, hasta Stax y Northern Soul. Esto condujo al ritmo negro y ska, y desde ahí hasta al jazz y el blues que fueron mis favoritos para principios de los ‘70. Cuando empecé a tocar, eran los baterías del jazz los que estaban en mi colección de discos - especialmente los tíos de los ’50 como Blakey, Philly Joe Jones, Roy Haynes, Max Roach etc. Ellos son los grandes baterías para mí, junto con Al Jackson Jr, el batería de session Memphis que tocó en prácticamente todos los hits de Stax de los 60!”
“Fue Antón Farah el primer árabe que llegó a Cuba con el propósito de asentarse en estas tierras. Lo hizo en 1879 y abrió un camino que hasta 1936 siguieron unas 40 mil personas… El libanés Isaac Estéfano, vendió al Estado cubano, en los años 20, el brillante que en el Capitolio de La Habana marcaba el kilómetro cero de todas las distancias del país”

